Mi Celular es el único que me entiende...Lo prendo y es esto lo primero que me muestra al despertarme.
Paso yendo y viniendo a los médicos. Guardias o con turnos, es lo mismo. Siempre vuelvo bastardeada y etiquetada como exagerada."Señora usted no tiene nada" mientras una y otra vez termino agotada por tanto dolor, noches y noches sin poder dormir o días enteros solo queriendo ver mi cama. Mis riñones funcionando mal, mil problemas gastrointestinales y mis análisis dando la única noticia que mi estado de salud es el mejor. Mi propia reumatóloga de hace años sin saber qué hacer con mis síntomas me manda a la psiquiatra, mientras la psiquiatra después de escucharme me termina recetando las mismas drogas que la reumatóloga. Un antidepresivo que no tolero y solo me da sueño. Pero no un sueño reparador. Porque si al menos fuera reparador lo tomaría con gusto. Solo sueño y "embobamiento" si es que existe esa palabra. Años, los años pasan y la situación es la misma. El dolor y el cansancio aumenta y mi paciencia que hay días,se agota. Sin embargo sigo. No me permito tirar la toalla, aunque tenga días que ni siquiera puedo pensar o moverme. Es cierto. Es una enfermedad crónica y cruel que lo único que hace es quitarte calidad de vida, pero como no te la quita parece que para la ciencia el sufrimiento del que la padece termina siendo un negocio. Es más fácil recomendar un psicólogo o pretender que un psiquiatra solucione eso que no se ve en ningún resultado clínico o responsabilizar al paciente por su poca voluntad de hacer ejercicio o llevar una dieta equilibrada. Pero qué me dicen del estrés que sufre mi cuerpo cuando salgo de bañarme y ni siquiera puedo tolerar el shampoo, levantar los brazos y refregarme el pelo o de las lagrimas de dolor solo por ponerme desodorante? Cómo me explican del daño cognitivo con que lucha mi cerebro todos los días lidiando por comprender y sobrellevar los estímulos que recibe de su entorno o el escazo movimiento que logra coordinar para preparar alimentos, vestirse o salir a la calle y enfrentar un mundo tan sobrecargado de información sensorial y de tantas exigencias? Mientras tu cuerpo es el mayor peso que tu alma puede cargar.
Todos tenemos una cruz que cargar decía mi madre. Todos tenemos desafíos. Escribir lo que me pasa representa un analgésico aunque no me gusta que nadie me tenga lástima o piensen que me estoy victimizando, a veces eso deja de importarme y sólo necesito escribir.
Escribir para sanar. Escribir para entenderme. Escribir para aliviar. He detestado en todos estos años la autocompasión que solo te lleva a pretender que el otro entienda. Yo cambié mi actitud y sólo trato de entenderme yo y a veces intento que lo hagan los médicos sin conseguirlo y ahi voy arrastrando día a día mis síntomas que hasta ellos mismos se envuelven en el hartazgo de su propio festín.
Y termino pensando que es lo que me tocó y sigo...sigo caminando, quizas lo tenga que hacer más lento, pero no hay opción, tengo que caminar y lo hago por amor.Amor a mi misma y por saber quién soy. Amor a la vida. Amor a el tesoro más grande que esta vida me dió: mi familia. Amor por la pasión que me genera enfrentar mis batallas y transformarlas en aprendizaje y Amor por esa Victoria que siento alcanzar cuando puedo seguir Sonriendo a pesar de cargar con el dolor de este cuerpo. Y me abrazo a esa victoria porque se que aunque duela, gracias a este cuerpo puedo experimentar esta existencia humana que me da lugar a Vivir y Seguir. Siempre Seguir hasta que haya aprendido todo lo que hacía falta aprender...
Paso yendo y viniendo a los médicos. Guardias o con turnos, es lo mismo. Siempre vuelvo bastardeada y etiquetada como exagerada."Señora usted no tiene nada" mientras una y otra vez termino agotada por tanto dolor, noches y noches sin poder dormir o días enteros solo queriendo ver mi cama. Mis riñones funcionando mal, mil problemas gastrointestinales y mis análisis dando la única noticia que mi estado de salud es el mejor. Mi propia reumatóloga de hace años sin saber qué hacer con mis síntomas me manda a la psiquiatra, mientras la psiquiatra después de escucharme me termina recetando las mismas drogas que la reumatóloga. Un antidepresivo que no tolero y solo me da sueño. Pero no un sueño reparador. Porque si al menos fuera reparador lo tomaría con gusto. Solo sueño y "embobamiento" si es que existe esa palabra. Años, los años pasan y la situación es la misma. El dolor y el cansancio aumenta y mi paciencia que hay días,se agota. Sin embargo sigo. No me permito tirar la toalla, aunque tenga días que ni siquiera puedo pensar o moverme. Es cierto. Es una enfermedad crónica y cruel que lo único que hace es quitarte calidad de vida, pero como no te la quita parece que para la ciencia el sufrimiento del que la padece termina siendo un negocio. Es más fácil recomendar un psicólogo o pretender que un psiquiatra solucione eso que no se ve en ningún resultado clínico o responsabilizar al paciente por su poca voluntad de hacer ejercicio o llevar una dieta equilibrada. Pero qué me dicen del estrés que sufre mi cuerpo cuando salgo de bañarme y ni siquiera puedo tolerar el shampoo, levantar los brazos y refregarme el pelo o de las lagrimas de dolor solo por ponerme desodorante? Cómo me explican del daño cognitivo con que lucha mi cerebro todos los días lidiando por comprender y sobrellevar los estímulos que recibe de su entorno o el escazo movimiento que logra coordinar para preparar alimentos, vestirse o salir a la calle y enfrentar un mundo tan sobrecargado de información sensorial y de tantas exigencias? Mientras tu cuerpo es el mayor peso que tu alma puede cargar.
Todos tenemos una cruz que cargar decía mi madre. Todos tenemos desafíos. Escribir lo que me pasa representa un analgésico aunque no me gusta que nadie me tenga lástima o piensen que me estoy victimizando, a veces eso deja de importarme y sólo necesito escribir.
Escribir para sanar. Escribir para entenderme. Escribir para aliviar. He detestado en todos estos años la autocompasión que solo te lleva a pretender que el otro entienda. Yo cambié mi actitud y sólo trato de entenderme yo y a veces intento que lo hagan los médicos sin conseguirlo y ahi voy arrastrando día a día mis síntomas que hasta ellos mismos se envuelven en el hartazgo de su propio festín.
Y termino pensando que es lo que me tocó y sigo...sigo caminando, quizas lo tenga que hacer más lento, pero no hay opción, tengo que caminar y lo hago por amor.Amor a mi misma y por saber quién soy. Amor a la vida. Amor a el tesoro más grande que esta vida me dió: mi familia. Amor por la pasión que me genera enfrentar mis batallas y transformarlas en aprendizaje y Amor por esa Victoria que siento alcanzar cuando puedo seguir Sonriendo a pesar de cargar con el dolor de este cuerpo. Y me abrazo a esa victoria porque se que aunque duela, gracias a este cuerpo puedo experimentar esta existencia humana que me da lugar a Vivir y Seguir. Siempre Seguir hasta que haya aprendido todo lo que hacía falta aprender...

Comentarios
Publicar un comentario