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Consejo Número Trece


Cuando la tormenta llega...

Es viejo, tan viejo ese dicho, que cuando estás mal hasta te da bronca que alguien te diga:" tenes que ver el vaso medio lleno y no el medio vacío".
Pero es cierto. Si te concentrás en todo lo que te falta es seguro que terminás malgastando tu tiempo y tus energías en miles de quejas, que aun cuando no las pongas en palabras y te las guardes se convierten en pensamientos que van a parar a alguna parte de tu cuerpo para recordarte que el dolor va seguir ahí, aferrado a todo lo que vos no estes dispuesta a soltar.
Sin embargo, hay que tener en claro una cosa: cuando sientas que la tormenta llegó simplemente tenés que atravesarla, porque atravesarla de alguna manera representa movimiento. La tormenta podrá ser un problema grave o un mal día, eso no le quita peso, es tormenta al fin. Puede que tu instinto te lleve a intentar esquivarla o simplemente negar su existencia, eso no impide que la tormenta siga su curso. Atravesarla es casi como dejarla pasar a través de tu alma lo que no significa hacerlo en un estado de quietud, aferrandote a ella, sino más bien acompañando su devenir. No es necesario darle mayor trascendencia. Porque al fin y al cabo no será eterna. Seguró pasará. Ella no tiene la capacidad de identificarte pero vos si tenes el poder de hacerla tu identidad sumergiendote en ella infinitamente o dejando que simplemente sea una parte de tu vida.
No escuches todo lo que tu mente te dice en medio de ella, porque es en ese momento en el que las nubes te impiden ver la luz. Desarrollá la sabia capacidad de distinguir las sensaciones que experimentas durante el transcurso de ella para poder sacar provecho. No te olvides que aun cuando no puedas ver luz mientras ella dure , la luz sigue estando, ahí del otro lado.
Atravesarla haciendo oídos sordos a todo lo malo que tu mente piensa en ese momento es la mejor manera de llegar a saber y sentir que sos mucho más que un día difícil o un problema o un día de dolor. Tu esencia siempre va ser luz y movimiento. Por eso cuando llega el tiempo difícil no te aquietes esperando que pase. Movete hacia la luz para buscar una perspectiva más clara de todo lo que te acontece.
Tu mente piensa de acuerdo a cada una de las sensaciones que es capaz de percibir. Llevarla a experiencias que la colmen de luz, para que tus pensamientos sepan sobreponerse a esos momentos difíciles que inevitablemente, a veces, en esta vida tenes que atravesar, es tu manera de recordar quién sos aún en los peores momentos. Y eso solo se logra mirando el vaso medio lleno...

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