Ir al contenido principal

Mis Aliadas

Por alguna razón que hasta ahora no puedo entender mi sistema nervioso genera dolor en cada paso que doy en mi vida. No importa cuántas emociones me generen los sucedos de la vida cotidiana, si estas son positivas o negativas. No importa si es felicidad o tristeza, miedo u osadía, siempre vienen acompañadas de dolor.
El dolor es intenso cuando más siento las cosas o percibo los estímulos. Aumenta si aparece como una bomba de sensaciones que tengo que asimilar. Sonidos, perfumes, palabras, sabores o caricias. Todo a mi alrededor me atraviesa y no puedo medirlo. No hay filtro para tanto devenir. Demasiada defensa para una pequeña amenaza o demasiada respuestas para tantos silencios. Simplemente mi sistema no deja de exagerar en su manera de responder. Y solo responde generando dolor.
A lo largo de mi vida he pasado por infinitas busquedas pero la mayor, sin dudas, es la que intenta aliviar el dolor en mi cuerpo.
Descubrí que la palabra escrita es una de mis aliadas en esta batalla. Batalla que ya no quiero enfrentar pero me es inevitable. Como lo es cada palabra que brota de mi, como una catarata de sensaciones que necesitan un refugio, un reparo, algo que no las deje pasar en vano. Y entonces reflexiono una y otra vez a través de ellas cómo es que el dolor persiste sin  medida. Es cierto que ellas me estan ayudando día a día. Van al frente en cada batalla intentando sostenerme cuando todo se vuelve pesado de sostener, a veces lo logran, otras veces no alcanza porque ellas mismas tropiezan en medio de tanta confusión. A veces no les quiero pedir demasiado. Las quiero cuidar yo a ellas y por eso me las guardo para futuras batallas. Las dosifico temiendo quedarme sin ellas. Pero son infinitas, aunque ni yo misma lo crea o lo entienda y se entrecruzan y entrelazan de mil maneras para seguir salvandome. ¡Como ahora! Que quería hablar de dolor y terminé hablando de ellas. Capturan toda mi atención haciendome olvidar hasta porqué las necesito. Ellas me abrazan sin medida y son mi refugio y mi analgésico infinito.
Por alguna razón que no entiendo el dolor está en mi vida, y no quiere irse,tantos años de estar refugiada en él, presa y sumida sin medida, luchando para no caer.
Hoy es el tiempo de ellas, "las palabras que escribo" les abrí la puerta, entendí que son infinitas, que no necesitan que las cuide yo a ellas porque ellas vinieron a salvarme.
Y al dolor le digo que espere, que ahora tengo visita y pienso dedicarles todo mi tiempo, toda mi atención y toda mi energía, porque ellas me sanan un poquito más cada día hoy quiero abrazarlas y darles toda mi atención.

"Por fin entendí que aturden mi mente pidiendo salir porque solo están tratando de sanarme cuando las escribo..."

Comentarios

Entradas populares de este blog

Consejo Número Once

Lento vs Ansiedad Cuando tu estrepitosa ansiedad quiera abrazarte mientras estas soñando,teniendo ilusiones o poniéndote metas; tratá de ponerla al costadito de tus sueños, dejarla sentadita en un banco,si es posible, para que no se canse de esperar. No dejes que se adueñe de todo lo que el poder de tu mente puede crear. Cuando golpee la puerta, simplemente decile que debe seguir esperando. Enseñale todo lo que ya sabes. Que la vida es un proceso. Que cada cosa tiene su tiempo y que para edificar aquello que soñas tenes que caminar lento, reducir la velocidad y hacerlo de manera artesanal. Porque vos a todo lo querés hacer bien, no? Entonces cuando la ansiedad venga y quiera adueñarse de todo, no dejes que te llene de frustraciones por querer todo ya!. Dejala del otro lado de la puerta esperando y simplemente poné en movimiento tu poder creativo. Con arduo trabajo y noble esfuerzo vas ver realizado todo lo que primero fue una idea en tu...

Fibromialgia

Mi Celular es el único que me entiende...Lo prendo y es esto lo primero que me muestra al despertarme.  Paso yendo y viniendo a los médicos. Guardias o con turnos, es lo mismo. Siempre vuelvo bastardeada y etiquetada como exagerada."Señora usted no tiene nada" mientras una y otra vez termino agotada por tanto dolor, noches y noches sin poder dormir o días enteros solo queriendo ver mi cama. Mis riñones funcionando mal, mil problemas gastrointestinales y mis análisis dando la única noticia que mi estado de salud es el mejor. Mi propia reumatóloga de hace años sin saber qué hacer con mis síntomas me manda a la psiquiatra, mientras la psiquiatra después de escucharme me termina recetando las mismas drogas que la reumatóloga. Un antidepresivo que no tolero y solo me da sueño. Pero no un sueño reparador. Porque si al menos fuera reparador lo tomaría con gusto. Solo sueño y "embobamiento" si es que existe esa palabra. Años, los años pasan y la situación es la misma. E...

Consejo Número Trece

Cuando la tormenta llega... Es viejo, tan viejo ese dicho, que cuando estás mal hasta te da bronca que alguien te diga:" tenes que ver el vaso medio lleno y no el medio vacío". Pero es cierto. Si te concentrás en todo lo que te falta es seguro que terminás malgastando tu tiempo y tus energías en miles de quejas, que aun cuando no las pongas en palabras y te las guardes se convierten en pensamientos que van a parar a alguna parte de tu cuerpo para recordarte que el dolor va seguir ahí, aferrado a todo lo que vos no estes dispuesta a soltar. Sin embargo, hay que tener en claro una cosa: cuando sientas que la tormenta llegó simplemente tenés que atravesarla, porque atravesarla de alguna manera representa movimiento. La tormenta podrá ser un problema grave o un mal día, eso no le quita peso, es tormenta al fin. Puede que tu instinto te lleve a intentar esquivarla o simplemente negar su existencia, eso no impide que la tormenta siga su cu...