Me fui.
A veces me tengo que ir.
No me queda otra.
Mi sistema colapsa y tengo que salvarme a mi misma o esperar la implosión.
Esa que se desata en cada célula de mi cuerpo enviando mensajes de dolor.
Un dolor silencioso que no hace más que apoderarse de cada uno de mis movimientos, que se vuelven ausentes a la espera de la nueva orden, esa que a veces tarda en llegar.
Me fui.
Es que corría peligro entre tantos mundos ajenos que solo me cuentan de lo que en realidad no es real.
¿Para qué seguir condenándome a ver historias que solo reflejan el deseo frustrado de la perfección, mientras se esconden miserias que nadie se atreve a contar?
Me fui.
Todo se tornó confuso.
Necesitaba irme inevitablemente.
Me fuí.
Cuando me di cuenta que expresarme era necesario primero para mi.
Por eso Me Fui. Por eso Me Voy.
Recién cuando encuentro la calma a tanta tempestad impetuosa y puedo ver la orilla de esa inmensidad que me abraza, recién ahí puedo volver, antes No...
Sabrina Isabel
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